El concepto de estos autos es ser deportivo, lujoso y personal, dirigido más bien a adultos que no requieren un auto familiar, y por ende buscan un vehículo de imagen que ofrezca lujo y confort, con un motor adecuado para una ágil respuesta.
Ambos modelos tienen rasgos que los identifican con la versión sedán de la que se derivan, además de compartir plataforma y tren motriz, pero comparten muy pocas piezas exteriores con los sedanes. El Altima tiene un diseño mucho más limpio y balanceado, con el techo redondeado al más tradicional estilo coupé, que atrae las miradas. Honda en cambio ofrece el estilo más radical en sus formas, con líneas de carácter mucho más marcadas que le dan una vista de más sofisticación que deportividad.
Por dentro cuentan con un equipamiento muy completo. El Altima tiene acabados en negro, con pocos contrastes metálicos y un estilo formal, pero su calidad de plásticos deja qué desear junto a su competidor. El Accord tiene un diseño de tablero muy simple aunque con contrastes en aluminio o madera, en la parte central tiene una gran cantidad de botones para los sistemas de clima y audio que resultan confusos hasta que nos acostumbrados a ellos; su calidad de ensamble y acabados es impecable, notoriamente superior al Nissan.
A pesar de sus similitudes en imagen e ingeniería, al volante se notan diferencias. Por su imagen juvenil podría pensarse que el Altima ofrece un manejo más dinámico, pero la verdad es que los ingenieros de Honda volvieron a hacer morder el polvo a su competencia. En el arranque el Accord se va por delante con relativa facilidad, esto porque la relación de arranque de la CVT de Nissan se queda un poco corta, así como la transmisión de fuerza; en cambio la automática de Honda está muy bien calculada y programada para el desarrollo del motor, y aunque no hay modo manual, se puede emular utilizando los escalones de la palanca para limitar la relación máxima a engranar.
En el curveo, la suspensión del Altima tiene una larga carrera que absorbe muy bien las irregularidades del camino, pero su calibración, pensada al mercado de EU, le confiere mucho ladeo de carrocería y un notorio subviraje. El Accord tiene una suspensión más firme que en caminos irregulares resulta menos cómoda, pero mantiene mejor control del auto y evita el ladeo de carrocería; también es subvirador, pero menos que su competidor. En frenaje el Accord se detuvo en una distancia menor desde 100 kph, la diferencia fue del largo de un auto; además el tacto del pedal es más fino y responde desde el primer recorrido.
lovl