GM
se dio a la tarea de desarrollar el que es y será siempre el competidor
de dos monstruos del asfalto, el emblemático Ford Mustang y el poderoso
Dodge Challenger, con una propuesta mucho más avanzada y moderna,
ofreciendo por primera vez un manejo verdaderamente al nivel de
cualquier europeo de abolengo. En esta ocasión probamos el Camaro V6 en
donde se sacrifica un poco el desempeño para tener una ganancia
significativa en el ahorro de combustible.
Musculoso pero sofisticado
Los
cambios más notables en el exterior son la falta de la toma de aire
frontal del cofre, no cuenta con los emblemas “SS” y los rines son de
19 pulgadas, aunque curiosamente son exactamente del mismo diseño de
los de 20” usados para la versión más picante. Por su parte, los faros
no cuentan con iluminación HID con anillos visuales.
El
interior es agradable, con estilo retro y al mismo tiempo futurista,
además el habitáculo es muy reducido tanto en espacio como en
visibilidad, tiene muchos puntos ciegos y cuesta trabajo acostumbrase.
El cuadro de instrumentos tiene dos grandes anillos y debajo de la
consola central encontramos medidores de temperatura, voltímetro,
aceite del motor y transmisión, cuya disposición da un efecto
tridimensional de noche muy interesante. El sistema de audio es Boston
Acustics con 6 bocinas y 240w de salida, reproductor de 6 discos, MP3 y
entrada auxiliar para iPod; nada impresionante pero suena bastante
bien. Por otra parte, los asientos vienen forrados en cuero,
proporcionando suficiente soporte lateral y lumbar, ideales para viajes
largos de carretera. Los traseros son demasiado pequeños, no
recomendables para su uso. El volante cuenta con controles de audio y
botones para hacer los cambios de marcha; la empuñadura es adecuada
aunque sentimos que el tamaño es un poco más grande de lo que se
requiere.
Rompiendo la tradición
El
corazón que mueve a este bello deportivo es un V6 de 3.6 litros de
desplazamiento con sistema de apertura variable de válvulas e inyección
directa el cual genera la nada despreciable cifra de 304 caballos de
fuerza con 273 libras de torque. Nuestra unidad a prueba contaba con
una transmisión automática de 6 velocidades, muy bien calculadas para
el motor.
Por
primera vez cuenta con suspensión independiente en las 4 ruedas,
recuerde que durante muchos años en la parte trasera utilizaba un eje
rígido ideal para arrancones pero no apto para caminos sinuosos. Los
frenos son 4 discos con sistema ABS y distribución electrónica de
frenado. Desgraciadamente no se ofrece ni como opción el sistema Brembo
que probamos en la versión SS, el cual proporciona mejor desempeño en
este apartado.
Emociona pero le falta
En
cuanto al manejo, podemos decir que es adecuado pero el V6 no tiene las
agallas de un V8, sin embargo, proporciona muy buenas cifras de
aceleración, marcando 6.1 segundos para alcanzar los 100 km/h. a nivel
del mar. En donde más se nota la falta de los 8 pistones es en las
recuperaciones y rebases, pues el motor a pesar de tener una buena
respuesta, su mejor rango de funcionamiento es por arriba de las 4 mil
revoluciones por minuto, a eso debemos añadir que no se trata de un
auto ligero, pues los más de 1,700 kilos se le notan. Además, el sonido
del motor la verdad es que no emociona, le faltan unos cuantos
decibeles, pues se trata de un auto deportivo, no de un sedán familiar.
Algo
que nos dejó con un grato sabor de boca es la puesta a punto del
bastidor, el rodamiento es muy cómodo y el comportamiento dinámico es
excelente, el paso por caminos sinuosos es predecible y muy
controlable, en gran medida por el esquema de suspensiones y por las
asistencias electrónicas como el control de estabilidad y de tracción.
Por
lo que respecta al sistema de frenos, podemos decir que son buenos
aunque nada impresionantes, ya que el pedal se siente esponjoso y
tienden a fatigarse después de someterlos a un esfuerzo constante, de
ahí que nos hubiera gustado la opción de los Brembo.
Deportista sin esteroides
Finalmente,
el Camaro V6 es sin duda una muy buena opción para quien busque un auto
con una estética que provoca un imán de miradas, un consumo moderado y
un manejo profesional. Sin embargo, por el precio y estilo nos hubiera
encantado que se ofreciera un V8 más chico que no sacrificara tanto en
consumo, pero que nos regalara esa nota ronca y feroz característica de
los “American Muscle Cars”.
lovl