CHEVROLET CAMARO LT V6

Erick Haw Mayer
El Universal

Jueves 03 de diciembre de 2009

Dice el dicho que “no hay quinto malo”, y la nueva generación del Camaro lo confirma


GM se dio a la tarea de desarrollar el que es y será siempre el competidor de dos monstruos del asfalto, el emblemático Ford Mustang y el poderoso Dodge Challenger, con una propuesta mucho más avanzada y moderna, ofreciendo por primera vez un manejo verdaderamente al nivel de cualquier europeo de abolengo. En esta ocasión probamos el Camaro V6 en donde se sacrifica un poco el desempeño para tener una ganancia significativa en el ahorro de combustible.

Musculoso pero sofisticado

Los cambios más notables en el exterior son la falta de la toma de aire frontal del cofre, no cuenta con los emblemas “SS” y los rines son de 19 pulgadas, aunque curiosamente son exactamente del mismo diseño de los de 20” usados para la versión más picante. Por su parte, los faros no cuentan con iluminación HID con anillos visuales.

El interior es agradable, con estilo retro y al mismo tiempo futurista, además el habitáculo es muy reducido tanto en espacio como en visibilidad, tiene muchos puntos ciegos y cuesta trabajo acostumbrase. El cuadro de instrumentos tiene dos grandes anillos y debajo de la consola central encontramos medidores de temperatura, voltímetro, aceite del motor y transmisión, cuya disposición da un efecto tridimensional de noche muy interesante. El sistema de audio es Boston Acustics con 6 bocinas y 240w de salida, reproductor de 6 discos, MP3 y entrada auxiliar para iPod; nada impresionante pero suena bastante bien. Por otra parte, los asientos vienen forrados en cuero, proporcionando suficiente soporte lateral y lumbar, ideales para viajes largos de carretera. Los traseros son demasiado pequeños, no recomendables para su uso. El volante cuenta con controles de audio y botones para hacer los cambios de marcha; la empuñadura es adecuada aunque sentimos que el tamaño es un poco más grande de lo que se requiere.

Rompiendo la tradición

El corazón que mueve a este bello deportivo es un V6 de 3.6 litros de desplazamiento con sistema de apertura variable de válvulas e inyección directa el cual genera la nada despreciable cifra de 304 caballos de fuerza con 273 libras de torque. Nuestra unidad a prueba contaba con una transmisión automática de 6 velocidades, muy bien calculadas para el motor.

Por primera vez cuenta con suspensión independiente en las 4 ruedas, recuerde que durante muchos años en la parte trasera utilizaba un eje rígido ideal para arrancones pero no apto para caminos sinuosos. Los frenos son 4 discos con sistema ABS y distribución electrónica de frenado. Desgraciadamente no se ofrece ni como opción el sistema Brembo que probamos en la versión SS, el cual proporciona mejor desempeño en este apartado.

Emociona pero le falta

En cuanto al manejo, podemos decir que es adecuado pero el V6 no tiene las agallas de un V8, sin embargo, proporciona muy buenas cifras de aceleración, marcando 6.1 segundos para alcanzar los 100 km/h. a nivel del mar. En donde más se nota la falta de los 8 pistones es en las recuperaciones y rebases, pues el motor a pesar de tener una buena respuesta, su mejor rango de funcionamiento es por arriba de las 4 mil revoluciones por minuto, a eso debemos añadir que no se trata de un auto ligero, pues los más de 1,700 kilos se le notan. Además, el sonido del motor la verdad es que no emociona, le faltan unos cuantos decibeles, pues se trata de un auto deportivo, no de un sedán familiar.

Algo que nos dejó con un grato sabor de boca es la puesta a punto del bastidor, el rodamiento es muy cómodo y el comportamiento dinámico es excelente, el paso por caminos sinuosos es predecible y muy controlable, en gran medida por el esquema de suspensiones y por las asistencias electrónicas como el control de estabilidad y de tracción.

Por lo que respecta al sistema de frenos, podemos decir que son buenos aunque nada impresionantes, ya que el pedal se siente esponjoso y tienden a fatigarse después de someterlos a un esfuerzo constante, de ahí que nos hubiera gustado la opción de los Brembo.

Deportista sin esteroides

Finalmente, el Camaro V6 es sin duda una muy buena opción para quien busque un auto con una estética que provoca un imán de miradas, un consumo moderado y un manejo profesional. Sin embargo, por el precio y estilo nos hubiera encantado que se ofreciera un V8 más chico que no sacrificara tanto en consumo, pero que nos regalara esa nota ronca y feroz característica de los “American Muscle Cars”.

lovl

 
 
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