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Erick Haw Mayer
El Universal Martes 01 de junio de 2010
El diseño exterior es sin duda su punto controvertido, ya que su frente protuberante, las ventanillas que se angostan hacia atrás y el techo que baja tipo coupé, lo hacen ver extraño, incluso un poco desproporcionado si lo comparamos con las líneas más limpias y formales del Accord sedán. El portón trasero tiene un ángulo muy inclinado por lo mismo y brinda una visibilidad muy mala hacia atrás, además de que la visión trasera queda dividida por un spoiler ubicado en el ángulo de la escotilla. Rines de aluminio de 18” completan la imagen exterior.
Por dentro es básicamente un Accord, incluyendo el espacio para los pasajeros, la diferencia estaría en el área de carga más amplia tipo wagon, en lugar de la cajuela del sedán, pero por la forma del techo no hay tanto espacio como en una wagon. Otro detalle que distingue al Crosstour es que las agujas de los instrumentos son azules en lugar de rojas, lo que le da una vista diferente y agradable.
En la parte técnica, el tren motriz tampoco tiene diferencias contra el Accord sedán, se trata del V6 3.5 litros con sistema de apertura variable de válvulas i-VTEC así como desconexión de cilindros en crucero para ahorro de combustible, que genera 271 hp, acoplado a la vieja transmisión automática de solo 5 velocidades que en los modelos Honda no ofrece modo manual. La diferencia principal es que el Crosstour cuenta con sistema de tracción integral en “tiempo real”, que reparte automáticamente la fuerza a cada rueda dependiendo del reparto de peso y tracción de cada rueda.
La suspensión es independiente con sistema de doble horquilla adelante y brazos múltiples atrás; los frenos son de disco en las cuatro ruedas e incluye de serie ABS, reparto de fuerza de frenaje, control de tracción y sistema de estabilidad.
La sensación al volante del Accord Crosstour es prácticamente igual a la de un Accord sedán, es destacable la solidez de armados, los acabados y la insonorización del vehículo. La respuesta del motor es buena aunque un poco menos ágil que en el sedán, tanto por los 200 kg extras que hay que mover, como por la tracción integral que no sólo agrega parte de ese peso sino también consume potencia al tener que mover más engranes y flechas.
La transmisión automática de 5 velocidades cumple, Honda ya la tiene muy bien puesta a punto en sus modelos, pero no se ofrece con modo manual ni hay manera de engranar a voluntad 4ª velocidad, pues si se pasa de D a D3 baja hasta tercera velocidad. El sistema nunca nos ha convencido, esperemos que en la siguiente generación se utilice la nueva transmisión de 6 velocidades que ya tiene la marca y haya un modo manual para los Honda.
La calibración de la suspensión es firme igual al sedán, lo que se traduce en muy buen agarre de camino, y la ligera mayor altura, así como la tracción integral, le permite salirse del camino a lugares que no tengan mayor dificultad, ya que no es realmente un todo terreno.
lovl
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