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Carlos Arias / Fotos Jorge Sánchez
El Universal Viernes 03 de agosto de 2012
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Basta subirse al Land Rover Defender 110para declararse dispuesto a emprender un safari al África. Así de contundente, así de radical. Nosotros nos conformamos con un viaje al Ajusco, el imponente coloso del sur de la ciudad, un territorio tan exigente como aquellos, aunque mucho menos hostil.
Nos metimos en las entrañas de la montaña y vivimos algunas horas de la mayor experiencia 4x4 posible.
Salimos con el convencimiento de que este vehículo le hace el honor a su fama. Es como subirse a un clásico vivo que permanece no sólo con su carácter rudo, sino que ha crecido y se ha convertido en la más alta expresión de tecnología.
Nació en Inglaterra en 1948, por encima del tren motriz de un Jeep, sin ninguna preocupación por la estética y sólo enfocado al desempeño. Todo ello creó un estilo que hasta la actualidad seduce al mundo como símbolo de aventura.
El Defender es la máxima configuración de Land Rover, lanzada en 1983, mientras que 110 indica la distancia entre ejes en pulgadas (equivalente a 2,795 milímetros). En México la gama se complementa con el Defender 90, de dos puertas.
Todo aquello que se le pide a un Land Rover está aquí. Presenta el diseño clásico de ángulos rectos que prácticamente no ha variado desde sus inicios. Apariencia ruda y austera, con ventanas planas y puerta posterior que permite el ingreso por atrás, un aire rústico que deja en claro que no es un auto con disfraz de aventurero.
Para versiones más civilizadas, ahí están los Range Rover de la marca, incluyendo al Evoque, que sí siguen la corriente de los SUV y lo hacen muy bien.
Pero esta no es una camioneta urbana a la que se le agreguen toques todoterreno, es un camión aventurero dueño de su propio segmento, un vehículo para experimentarlo a fondo.
A pesar de todo, sus excelentes cualidades dinámicas la hacen muy cómoda al conducirla entre el tráfico urbano.
La primera sorpresa al conducirlo es que sus enormes dimensiones no lo hacen un trasto inmanejable, sino que desde se conduce con total control, e incluso es capaz de acelerar con propiedad en avenidas y autopistas. Una vez asumida su rudeza natural, que pide realizar un esfuerzo físico tras el volante, conducir la Defender es un placer.
Su posición de manejo alta brinda una excelente visibilidad y un permanente control de los carriles por los cuales se desplazan sus cuatro ruedas. Esto permite que incluso las brechas más angostas puedan ser encaradas con total confianza, y en terreno inclinado sus largas dimensiones y altura no la vuelven difícil, gracias a la ligereza que le da su carrocería de aluminio y a sus sistemas electrónicos de control de tracción.
Aunque está en la máxima categoría, no cuenta con elementos que se ubiquen dentro del segmento del lujo, el interior es austero y simple, pero posee toda la tecnología para vivir la experiencia off road en todo lo alto, con bloqueador de diferencial y selectores de 4x4, todo manual, así como su transmisión de 6 velocidades.
MOTOR
Corazón diesel de 2.2 litros de desplazamiento, de 4 cilindros y 16 válvulas. Para los seguidores de la marca, muestra el ronroneo y la potencia del diesel.
POTENCIA
Ofrece un caballaje de 122 Hp a 3,500 rpm; torque de 265 libras-pie a 2,000 rpm. Libera su energía desde bajas revoluciones y en terrenos cortos.
TRACCIÓN
Tracción 4x4 permenente con selector manual para bajas velocidades; caja manual de 6 velocidades. Palanca manual de bloqueo de diferencial.
EXTERIOR
Carrocería en aluminio que reduce sustancialmente el peso (3,050 kg), reduce el consumo de combustible y lo hace más fuerte y manejable en ‘off road’.
DIMENSIONES
Longitud máxima: 4,785 mm; altura máxima: 2,181 mm; distancia entre ejes: 2,794 mm (110 pulgadas), 7 asientos en tres filas, portón posterior.
PRECIO:
Se presenta en dos configuraciones: Defender 90 (dos puertas), a 59,900 dólares; y Defender 110 por 65,900 dólares
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