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Arturo Rivera García
El Universal Jueves 03 de diciembre de 2009 ;
A
20 años de la caída del muro de Berlín, todavía pueden verse por las
calles de la capital de Alemania, un vehículo particularmente pequeño y
nada atractivo, que sin embargo acapara las miradas de la gente, por lo
que este representa.
El
pequeño Trabant, fue fabricado en lo que fuera la República Democrática
de Alemania, ubicada en la Alemania del este, en la etapa comunista.
Hoy, apenas sobreviven unos cuantos miles, que son considerados tesoros
por aquellos que recuerdan esos días lejanos, que los jóvenes solo
conocen por los libros de historia.
La
Alemania comunista necesitaba un vehículo de bajo costo para el público
y los fabricantes, fue así como surgió el Trabant, originalmente
pensado como una motocicleta de 3 ruedas, para finalmente construir un
automóvil que resultó ser relativamente avanzado para su tiempo. El
Trabant P-50 fue lanzado en 1958 y contaba con un motor de 500
centímetros cúbicos, con 4 cilindros de 1.1 litros, que únicamente
generaba 20 caballos de fuerza, lo cual aunado a la ligereza del
vehículo, lo hacia alcanzar los 120 km/h, además de que su carrocería
estaba hecha con materiales reciclados de la industria rusa y alemana.
El
Trabant no era bastante apreciado en sus tiempos, debido a que por las
carencias de la República Comunista, había que estar en una lista de
espera para conseguir uno, lo cual podía demorar de 10 a15 años, por
supuesto, esto aumentaba su precio al comprarlo de segunda mano, debido
a la ventaja de poder obtenerlo inmediatamente, situación que provocaba
que los habitantes de la Alemania oriental, envidiaran a sus vecinos de
occidente, que poseían una gran gama de vehículos para elegir.
Cuando
cayó el muro de Berlín, y las fronteras entre las dos alemanias se
abrieron, largas filas de estos pequeños vehículos abarrotaron las
carreteras y se dirigieron hacia la Alemania del oeste, abandonando la
República comunista y esparciéndose por el territorio.
Tras
la reunificación de Alemania, la producción de Trabants finalizó debido
a la ineficiente cadena de producción, que sólo se mantenía gracias a
los subsidios del gobierno, hasta esa fecha, 3,096,099 de Trabants
fueron producidos.
En
Alemania, hoy en día existen clubs exclusivos para propietarios de
Trabants, que son orgullo para sus dueños, y símbolo de un época ya
extinguida.
lovl
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