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Carlos Arias
El Universal Viernes 18 de mayo de 2012
Fuerte, capaz de aventurarse por caminos escarpados, pero a la vez bella y lujosa. La RAM Crew Cab Laramie 4x4, del año 2012, llega adonde pocos lo han logrado. Alcanza un terreno que combina la aventura al aire libre con el manejo urbano y el equipamiento de alto confort. Elementos que la hacen cruzar con comodidad más allá del umbral del segmento ‘premium'.
Hasta ahora parecía poco probable que una pick-up pudiese convertirse en un ejemplo de lujo automotriz. Esta camioneta es una de las que lo logró, incluso por arriba de muchas marcas automotrices del nivel tope: por espacio, potencia, equipamiento y cualidades de manejo. Ah, y además... sirve para trabajar.
POR DENTRO Y POR FUERA
¿Lo quieres todo? Esta camioneta te lo entrega. Se trata de un "camión" de gran altura (1.90 mts), pero también es una "troca" con alma de SUV. Tiene lo que un Jeep puede ofrecer en diversión y aventura y por dentro es un auto de lujo. Está dotada de confort y de lo que se le pide a un sedán confortable de gran tamaño.
No es casual que esta pick-up se defina por las dimensiones de su cabina. La Crew Cab ofrece un amplio espacio para llevar a una tripulación a bordo. Con cuatro puertas y espacio para cinco pasajeros, ofrece un habitáculo impresionante.
Si sus habilidades motrices la hacen susceptible de emprender recoridos por territorios extremos, en su interior las comodidades responden a las necesidades de los pasajeros.
Cuenta con clima de dos zonas, con asientos y volante cimatizados, pantalla de DVD, con control remoto, audífonos y mandos eléctricos.
Su motor es acorde con sus dimensiones y no defrauda las expectativas que genera. Muestra un corazón Hemi de 8 cilindros en V, con un desplazamiento de 5.7 litros capaz de levantar más de 390 caballos de fuerza. Aunque su vocación no es la velocidad sino la potencia, puede responder con entereza cuando se lo requiere para un rebase o en cuanto el terreno se inclina, que es donde muestra sus mejores aptitudes.
Entre sus cualidades se encuentra además una suspensión que se ajusta a su condición de camioneta diseñada para carga, pero que a la vez es confortable. El secreto es la suspensión delantera de horquillas independientes y trasera con resortes helicoidales, que en este caso ofrecen una sensación de una pieza compacta en todo el vehículo. No se registran esos movimientos de la carrocería que son habituales en una pick-up y su rigidez favorece a una conducción precisa y ágil, tanto en la suavidad del asfalto como en el lodo, terracería o rocas.
Cuenta con una transmisión automática de seis velocidades, que contribuye a su respuesta firme. Su manejo refleja una vivacidad que le hace honor a su emblema "ram" (carnero), capaz de aventurarse por terreno peligrosos, escenario donde se muestra fuerte y confiada. De hecho, el diseño de las astas del carnero macho se puede encontrar no sólo en el perfil exterior de la camioneta, sino también en su interior, con suaves curvas que se combinan con la sensación de fortaleza.
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