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Marino Alderete
El Universal Lunes 14 de mayo de 2012
El verano es sinónimo de playa, de alberca, descansar de la escuela y del trabajo, ¡es tiempo de subirse al carro y disfrutar vacaciones!La temporada es siempre una de las más esperadas por chicos y grandes, pero las altas temperaturas implican también poner atención especial para el auto de la familia.
Con la llegada de los inclementes rayos del sol estival, los especialistas en mecánica automotriz advierten la necesidad de tomar medidas precautorias que protejan al vehículo del desgaste inevitable y del deterioro al que quedan expuestos algunos de sus componentes principales, como son los neumáticos, la batería, el anticongelante, las bandas y la pintura, entre otros.
BAJO RENDIMIENTO
El automóvil es una víctima más de las altas temperaturas veraniegas y durante esta temporada está expuesto a perder hasta un 15 por ciento de su potencia, sin necesidad de padecer algún desperfecto.Ello se debe a que el calor afecta también el rendimiento del combustible.
En esta temporada de más de 30 grados centígrados, lo más normal es que el conductor o cualquiera de los pasajeros abra las ventanillas para que entre aire fresco a la cabina, o bien que enciendan el aire acondicionado; sin embargo, hay estudios que comprueban que ambas acciones forzan el motor y le restan potencia.
Dichos estudios demuestran además que con calor extremo las llantas suelen perder aire y al rodar con menor presión de la que recomienda el fabricante, también se exige más al motor y el vehículo pierde potencia.
Con temperaturas altas, el motor de un vehículo suele perder un promedio de cinco caballos de potencia , que pueden ser hasta 15 hp en algunos motores con turbo, y el consumo de combustible aumenta en una media de un litro por cada 100 kilómetros.
QUÉ HACER
Todos estos problemas son inevitables, porque cada verano el calor impone sus condiciones y siempre, las altas temperaturas, tenderán a afectar algunos sistemas y partes del vehículo. Sin embargo, existen algunos consejos prácticos que ayudan a contrarrestar esos efectos y mantener el automóvil en las mejores condiciones posibles.
Vigilar la temperatura del motor. El indicador se ubica en el panel de instrumentos y debe permanecer apagado, cuando se enciende en color rojo se puede quemar el motor.
A una temperatura promedio de 27 grados centígrados los errores humanos crecen hasta en un 20 por ciento y el tiempo de reacción aumenta en un 22 por ciento.
A una velocidad promedio de 90Km/h y con altas temperaturas, un conductor recorre 41 metros antes de poder pisar el pedal del freno en una situación de riesgo, mientras que con una temperatura óptima (entre 19 y 24 grados centígrados), lo haría antes de recorrer 25 metros.
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