El ataque de los Yankies

Ford, GM y Chrysler presentan una nueva generación de sus modelos familiares con los que buscan demostrar que son capaces de hacer vehículos competitivos y de calidad
Ford, GM y Chrysler presentan una nueva generación de sus modelos familiares con los que buscan demostrar que son capaces de hacer vehículos competitivos y de calidad (Foto: Especial)
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Arturo Rivera
El Universal
Miércoles 02 de diciembre de 2009 ;

El segmento de los sedanes medios es de los más competidos y de mayor imagen para las marcas

La oferta de los fabricantes Norteamericanos se había quedado rezagada en comparación con los europeos y japoneses, que son los actuales líderes del segmento en calidad, diseño y tecnología, por lo que en su propio mercado quedaron muy rezagados. Pero hoy en día, buscando revertir este problema, Ford, GM y Chrysler presentan una nueva generación de sus modelos familiares con los que buscan demostrar que son capaces de hacer vehículos competitivos y de calidad. Por ello decimos enfrentarlos cara a cara a fin de analizar sus virtudes.

Diseño

La primera generación del Chrysler Cirrus se presentó en 1996 con una gran aceptación entre el público por ofrecer un buen desempeño y gran espacio interior. Este ejemplar 2008 es ya la tercera generación, la cual tiene un diseño bien logrado y un gran parecido con el deportivo Crossfire. El interior es amplio aunque el espacio no es tan abundante como en el anterior, sobre todo en la parte trasera. Otro punto a destacar son los acabados y materiales, aunque mejoraron no están al nivel de lo visto en un Honda o un Toyota, pero el aspecto visual es muy agradable, con acabados en aluminio e imitación madera en tablero y puertas. La posición de manejo es buena, los asientos ofrecen muy buen soporte lateral y lumbar y cuenta con una buena ergonomía. El equipamiento es abundante, cuenta con el sistema MyGIG que controla las funciones de audio a través de una pantalla  touch screen.

El Mercury Milan comparte la plataforma con el Ford Fusion y el Licoln MKZ, siendo un intermedio entre ambos modelos. El diseño nos pareció el más afortunado de los tres, ya que tiene tendencias minimalistas y con ciertos tintes europeos denotando elegancia y dinamismo. El interior cuenta con el mejor espacio de los tres con un diseño bien logrado aunque más conservador. Los acabados y ensambles son buenos aunque pudieron haber empleado materiales de mejor calidad ya que también quedan detrás de los líderes orientales. En el apartado de equipamiento resulta adecuado, aunque tampoco es muy abundante, más que se trata de la versión Mercury.

Por su parte, el Chevrolet Malibu es uno de los vehículos más exitosos este año en EU, ya que por fin un auto americano rivaliza exitosamente con las marcas orientales en cuestiones de calidad percibida y manejo, que se aprecian superiores incluso a autos de mayor precio. El diseño exterior deja de lado el estilo conservador y aburrido que caracterizaban a los productos anteriores de GM, y ahora presenta una imagen más agresiva y juvenil, aunque no a todos les parece atractivo con el frente un poco tosco y la parte trasera con poca definición, al menos muestra personalidad. El interior es de dimensiones muy generosas, aunque por el diseño y la caída del techo, limita la altura en la parte trasera. El diseño del tablero, nos pareció que es el más acertado de los 3, así como el nivel de ensamble, acabados y materiales empleados. Además el nivel de equipamiento es muy bueno.

Modernización tecnológica

Las versiones que probamos de los 3 modelos son las más equipadas e incluyen motores de 6 cilindros. En el caso del Cirrus cuenta con el V6 de 3.5 litros con 230hp acoplado a una transmisión automática de 6 velocidad con sistema Autostick. La suspensión es independiente en las 4 ruedas los frenos son de disco con ABS, control de tracción y sistema de estabilidad.

El Milan cuenta con un eficiente V6 de 3.0 litros de desplazamiento el cual genera 221hp, acoplado a una transmisión automática de 6 velocidades. Es importante señalar que para el modelo 2009 se ofrecerá con un incremento de potencia a 240hp. Algo que nos parece absurdo es que la transmisión no ofrezca control manual ya que impide que se le saque mayor provecho al motor y sus cualidades dinámicas también se ven limitadas. Aun así, se coloca como el que mejor rendimiento de combustible proporciona y eso puede ser un punto muy favorable con los combustibles tan caros. También cuenta con suspensión independiente, calibrada al confort, y 4 frenos de disco con asistencias como ABS y reparto electrónico de fuerza, pero no tiene programa de estabilidad.

La versión LT del Malibu cuenta con el nuevo V6 de 3.6 litros con sistema de apertura variable de válvulas, que genera 252hp, acoplado a una transmisión automática de 6 velocidades con control manual a través de paletas detrás del volante. Esto lo convierte en el más potente de la tercia, aunque también el que consume más combustible. Cuenta con suspensión independiente en las cuatro ruedas, el ajuste que le dieron los ingenieros fue fenomenal, ya que ofrece un agarre extraordinario en curvas sin perder la comodidad, muy al estilo de los autos alemanes. También cuenta con frenos de disco en las 4 ruedas con todas las asistencias electrónicas.

Manejo

El Cirrus cuenta con un ajuste más orientado hacia el confort de marcha que al desempeño, por lo que las inclinaciones de la carrocería son notables, mayor a lo esperado, sin embargo gracias al sistema de control de tracción y estabilidad mantiene una adecuada trayectoria en superficies de baja adherencia. En términos generales ofrece un buen comportamiento dinámico, aunque con una marcada tendencia de subviraje, en este aspecto se queda corto frente al Malibu. De igual manera, nos gustaría que ofreciera un mejor sistema de frenos, ya que no tienen un buen desempeño y el pedal se siente esponjoso y con poca modulación que no da confianza, sus frenadas fueron las más largas del trío. Podemos decir que es un sedán con un buen balance entre desempeño y equipamiento, pero le vendría muy bien mayor refinamiento en todos sus componentes.

En el apartado dinámico, el Milan ofrece un buen balance entre deportividad y comodidad, en gran medida por el complejo esquema de suspensión y por los ajustes de la misma. Sin embargo, la carrocería presenta ladeo y no tiene el balance ni el desempeño neutral del Malibú. El desempeño de sus frenos fue muy favorable, proporcionando frenadas cortas y controlables, aunque también presenta la sensación esponjosa del pedal como sus rivales, algo que no veíamos en productos de Ford, incluso la modulación es adecuada pero no la esperada. Podemos decir que el Milan es una propuesta interesante ya que ofrece la mejor garantía de los tres, un diseño muy agradable, suficiente espacio interior, un buen balance de consumo y desempeño, pero nos gustarían mejores acabados, mayor potencia y un mayor nivel de equipamiento.

En el manejo el Malibu se coloca nuevamente como el mejor de los tres. Su aceleración es fuerte si así se le pide con una muy buena programación de la transmisión. A pesar de su mayor tamaño se come a sus rivales americanos. La suspensión tiene una gran calibración pues es confortable a la europea y le da una gran estabilidad, muy superior a sus rivales. Sus capacidades de frenado fueron muy satisfactorias y más cortas que sus competidores y es difícil que presenten calentamiento o desvanecimiento. Podemos decir que es hoy por mucho la mejor propuesta de los sedanes medios fabricados en Estados Unidos y que por primera vez se convierte en un vehículo capaz de enfrentarse a los automóviles japoneses que liderean las ventas e incluso a autos de mayor abolengo ofreciendo un precio muy competitivo.

Conclusión

Esta comparativa sin duda nos permitió conocer las tres propuestas de los fabricantes norteamericanos que luchan por recobrar el liderazgo en el segmento que perdieron hace ya demasiados años. El Cirrus nos pareció un buen producto aunque necesita pulirse para ser un rival de cuidado, aun así no decepciona salvo que ya no es una ganga y los motores turbo que tanto añoran sus seguidores han sido desplazados por el V6 que ofrece menos emoción pero más economía. En el caso del Milan, sentimos que le faltan pocos puntos que refinar para estar al nivel de un Accord, aunque necesitan refinar más sus plásticos y acabados; es probable que con el aumento de potencia para 2009 mejore sus cualidades aunque necesita de manera urgente un control manual de la transmisión para aprovechar mejor las bondades del eficiente V6. En el caso del Malibu, es hoy por mucho la mejor propuesta de los sedanes norteamericanos, ya que este automóvil está al nivel de los japoneses y europeos por sus bondades tanto de calidad como de manejo de primer nivel, no resulta muy económico si se le pisa fuerte al acelerador pero ofrece una sensación al volante por encima de lo que GM había ofrecido en mucho tiempo. Y además es el menos costoso no sólo de estos 3, sino incluyendo a los competidores japoneses también.

 

lovl

 

 

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