Honda Accord, Nissan Altima, Toyota Camry Enfrentamos a los autos japoneses que han conquistado el segmento de sedanes medianos con un alto nivel de lujo y equipamiento, dejando nuevamente a las marcas americanas atrás en el camino.
Los 3 autos son muy similares entre sí, tanto en tamaño interior y exterior, nivel de equipamiento, público objetivo y precio (Foto: Especial)
Erick Haw Mayer
El Universal Lunes 28 de diciembre de 2009
Los 3 autos son muy similares entre sí, tanto en su tamaño
interior y exterior, su nivel de equipamiento, su público objetivo y su precio.
El estilo del Altima es el más limpio y mejor logrado, con un aspecto un tanto
deportivo. El Camry nos parece que quedó un poco cargado el diseño al agregarle
tantas líneas y protuberancias. Mientras el Accord quería dar una
imagen más señorial y elegante que no estamos seguros de que lo haya
conseguido, además de que se les pasó un poco de tamaño. Punto para el Altima
en este apartado.
Por dentro, el equipamiento es muy similar en todos e
incluye aire acondicionado automático, un muy buen sistema de audio, 6 bolsas
de aire y toldo solar eléctrico, pero el del Altima es todo en negro, con contrastes
metálicos y un estilo formal, pero su calidad de plásticos deja mucho que desear. El Accord presenta un diseño de
tablero muy simple, con contrastes en madera y aluminio, al centro tiene una
gran cantidad de botones que resultan confusos hasta que se acostumbra a ellos
y obligan a distraer mucho la vista para ver qué se está haciendo; la calidad
de ensamble y acabados no tiene pero. En el Camry el cuadro de instrumentos
tiene un hermoso efecto tridimensional, todo es claro, al alcance y a la vista;
su calidad de armados y acabados son de
primera, y sus asientos son por mucho los más cómodos y con mejor soporte.
Punto para el Camry en los interiores.
Tecnología de punta
En la parte técnica, Honda ofrece el motor V6 3.5 con
tecnologías de apertura variable de válvulas i-VTEC sistema de desconexión de
cilindros para mayor economía a velocidades constantes, que rinde 268 hp, y va
acoplado con una transmisión automática de 5 velocidades. Toyota instala el V6
3.5 con apertura variable de válvulas VVT-i que también desarrolla 268 hp, y
está acoplado a una transmisión automática de 6 velocidades con modo manual. Por su parte, el Altima cuenta también con un V6 3.5 con apertura variable de
válvulas de 270 hp, pero con una transmisión continuamente variable con
modo manual con 6 relaciones prefijadas.
Los 3 cuentan con suspensión independiente y frenos de disco
en las 4 ruedas, asistencias electrónicas como ABS, reparto de fuerza de
frenaje, control de tracción y programa de estabilidad.
Personalidades
distintas
A pesar de sus motorizaciones similares, los resultados
obtenidos en el manejo fueron totalmente diferentes por la puesta a punto que
cada fabricante hizo en el tren motriz, suspensión, bastidor y frenos. Si
Toyota hubiera puesto en este apartado el mismo cuidado que puso en sus
acabados, tendría un ganador, pero la verdad es el más perezoso en sus
reacciones, las relaciones de la transmisión no están adecuadas para un manejo
ágil y tarda mucho en los cambios descendentes, por lo que nunca se notan los
268 hp. La suspensión está calibrada al confort, su rodamiento es
suave, pero en las curvas permite mucho ladeo de carrocería y notorio
subviraje. Los frenos son un poco esponjosos y a pesar de su eficacia
permitieron el recorrido más largo de frenaje en nuestras pruebas, aunque sin
perder el control.
El Altima muestra su espíritu deportivo en la contundencia
de aceleración, excepto en el arranque inicial, en que la relación más baja de la CVT se queda un poco corta,
pero a cualquier otro régimen sus reacciones son rápidas y suaves, y permite
hacer cambios manuales si el conductor así lo quiere. Falla un poco en la puesta a punto de la suspensión que tiene un largo recorrido, es
subvirador pero el conjunto es duro y no muy confortable. Los frenos hacen un
muy buen trabajo. Llama la atención al volante su falta de
refinamiento en acabados, se siente plasticoso y es ruidoso adentro, comparado
con los otros dos.
Por su parte el Accord, a pesar de ser el más pesado, brinda
el manejo más ágil, sólido y refinado. Las relaciones de la transmisión están
muy bien calculadas para el desempeño del motor y no se nota que son sólo 5
velocidades, su programación es excelente pues reacciona muy rápido a las
demandas del acelerador. La puesta a punto del bastidor y la suspensión
es por mucho la mejor, la sensación de
manejo es como de auto alemán de renombre, con excelente control en curvas,
mínimo subviraje y excelentes frenos. Gracias al sistema de desconexión de
cilindros tuvo el menor consumo de los 3 autos en el mismo recorrido, de hecho consumió
casi lo mismo que la versión de 4 cilindros.
El veredicto
El Camry a pesar de su excelente calidad percibida y
comodidad, se queda muy corto en las expectativas de manejo. El Altima, al contrario, ofrece un manejo más
vivo, acorde a su estilo exterior juvenil y deportivo, pero está detrás de sus
competidores en calidad percibida de armados y materiales, y a pesar de la CVT es el que más combustible
gastó en nuestras pruebas. El Accord ofrece un manejo y calidad de ensamble y
acabados superior a sus contendientes, tiene una gran economía de combustible
gracias a su tecnología de desconexión de cilindros, es por eso que nosotros le damos el triunfo a este último